sábado, 8 de marzo de 2008

¡POBREZA E INSEGURIDAD ALIMENTARIA: DOS GRANDES RETOS!

Los grandes temas en el futuro no van a estar por el lado de los minerales, van a estar por el lado de los alimentos sanos para todos, de espacios o ambientes de donde se pueda vivir, mucha sensibilización por parte de las poblaciones por el cuidado del agua, de los bosques…de la vida misma.

Según las estadísticas, en América Latina, el 54% de los más pobres están en el campo, 815 millones de personas en el mundo, tienen insuficientes alimentos generado por una mala distribución (unos tienen mucho y otros muy poco).
Sin embargo, los países ricos gastan mil millones de dólares americanos diarios en subsidios para su producción agropecuaria mientras que la dependencia (importación de alimentos) ha cambiado de 30% a 168% en los países latinoamericanos.

La pobreza es presentada como excusa para instalar las grandes inversiones; sin embargo, como resultado de esas intervenciones regresamos al populismo y asistencialismo, que son paliativos y no nos ayudan estratégicamente a salir del tema pobreza, por el contrario, nos está llevando a una inseguridad alimentaria.

¿Cómo se entiende la seguridad alimentaria?
Se interviene bajo la estrategia de revaloración de los alimentos locales y respeto de la cultura alimentaria de las familias comunales, considerando que ellas tienen capacidad para la producción de alimentos, de disponer de alimentos para las actuales y futuras generaciones, de acceder oportunamente a alimentos de calidad para que sean utilizados en su alimentación sin generar dependencia externa y cambio de cultura alimentaria local y que participen en las decisiones de política del Estado (espacios de toma de decisiones).

Impulsar el desarrollo andino en nuestra región conlleva a estrategias a partir del reconocimiento propio de las familias, organizaciones y comunidades y para ello el desarrollo de capacidades es clave en las familias. En ese sentido, necesitamos que las organizaciones comunales y las instancias de gobiernos locales, provinciales y regional asuman en sus planes estratégicos este reto. Pues, este tema en nuestra región y país pasa por espacios de negociación entre la sociedad civil organizada y el Estado (programas asistenciales que trastocan lo local) y requerimos de este último mucha voluntad política para superar la dependencia alimentaria y con ello la pobreza.

El informe de la situación a Julio del 2007, respecto a los Objetivos de Desarrollo del Milenio en el Perú ODM1, que señala: “Erradicar la Pobreza Extrema y el Hambre”, se manifiesta que: “Se puede alcanzar la meta de disminuir a la mitad la pobreza extrema como promedio nacional, pero este hecho constituirá una ilusión estadística”, sino se toma en cuenta en ponerle atención a lo siguiente:

1. Los problemas sociales como la drogadicción, delincuencia, corrupción, abandono de los hogares, violencia intrafamiliar, que si bien no tiene relación directa con los ingresos, pero el grado de deterioro cívico, ético y moral, aún exista un incremento de los ingresos no sería suficiente para superar la pobreza actual en sus diversas causas.
2. La capacidad adquisitiva es distinta entre regiones, comunidades, ciudad y el campo, por lo que se hace necesario tener una política adecuada para cada caso.
3. El tema de género y empleo, las mujeres en el Perú representan el 47% de la fuerza de trabajo total, pero su ingreso per cápita es 50.4% del ingreso per cápita del hombre.

Uno de los grandes problemas en nuestro país, es la desnutrición crónica o retardo en el crecimiento de los niños y niñas, originada por la ingestión de una dieta deficiente en yodo, hierro y micro nutrientes o por una enfermedad recurrente, o la presencia de ambos factores en los niños. La desnutrición crónica infantil es una de las manifestaciones más dolorosas de la pobreza extrema. Los niños afectados ven vulneradas sus capacidades potenciales de enfrentar la pobreza debido al impacto directo de la desnutrición crónica sobre su desarrollo físico y educativo.

Esta situación afecta históricamente al Perú. Desde 1990 la cuarta parte de la población infantil padece desnutrición crónica. De acuerdo con la ENDES, el promedio nacional de desnutrición crónica en niños menores de 5 años alcanzó el 25.4% en el año 2000, lo que significa que es uno de los indicadores más difíciles de variar.

En los últimos 10 años la desnutrición crónica se ha mantenido constante, afectando el 25.4% de la población infantil, sobre todo de aquellos que habitan en zonas rurales del país. Uno de cada cuatro niños sufre de desnutrición crónica, es decir 626,386 niños menores de 5 años están afectados en sus capacidades intelectuales; y en el caso de nuestro Departamento el promedio regional es de 34.5% de la población infantil que sufre de desnutrición.

El problema también es síntoma de la discriminación contra las mujeres pobres. 51.6% de los niños con desnutrición crónica son hijos de mujeres sin instrucción.

El gobierno nacional ha planteado disminuir en cinco puntos la desnutrición crónica infantil en nuestro país en los próximos años, hecho que también ha sido suscrito por el actual Presidente Regional Sr. César Álvarez para cumplirlo durante su período de gobierno. Es necesario que se adopten medidas integrales y concretas como: generación de empleo digno, educación de las madres, saneamiento, programas especiales de nutrición y otros, de no ser así, el porcentaje de desnutrición crónica se mantendría al 2015 como uno de los núcleos más perversos y duros de nuestra realidad social.

En Ancash, contamos con un documento de gestión la “Estrategia Regional de Seguridad Alimentaria” ERSA que aborda estos temas en forma multisectorial y para ello tenemos el Consejo Regional de Seguridad Alimentaria CRSA, que es liderado por el Gobierno Regional a través de la Gerencia de Desarrollo Social…es el momento pueblo ancashino que pensemos en serio por el presente y futuro de cientos de niños y niñas que padecen de desnutrición.


Hugo Salazar Rincón
Coordinador Regional
MCLCP - Ancash

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